Samuel Lichtensztejn (06/09/1934 – 22/01/2018)

      En la historia de la Universidad de la República el nombre de Samuel Lichtensztejn es un legado de lucha, de defensa de las libertades y los derechos humanos, además de compromiso con expandir la educación terciaria al interior del país.

El Cr. Samuel Lichtensztejn con solo 38 años fue el último rector electo, de la Universidad de la República, en el año 1972 previo al golpe de estado uruguayo; cuando se restauró la democracia en nuestro país en 1985, de manera sincrónica fue el primer rector electo de la UdelaR.

En un discurso abierto en el Paraninfo de la Universidad un 6 de julio de 1973 y ante un Uruguay oprimido, en un marco de Huelga General, con locales universitarios y trabajos ocupados, expresó enfáticamente:

Ante estos sucesos la UDELAR expresa serenamente que no medirá sacrificios para dar cumplimiento a sus fines, que la identifican con la felicidad pública y no con la regresión y la barbarie”.

«No alcanza con afirmar nuestros principios fundamentales, hay que revitalizarlos, reinterpretarlos, y más aún hasta recrearlos. ¡Cuánta cosa hay por construir ahora que todo parece derrumbarse!»

Asimismo, declaró que en la lucha contra la dictadura se estaba dispuesto a morir.

Marcando un hito encabezó en contra de la dictadura y en apoyo a la huelga general una marcha por la avenida 18 de julio que fue duramente reprimida, donde muere el estudiante Ramón Peré.

A finales del 1973 se intervino a la Universidad por decreto del gobierno cívico - militar, Lichtensztejn fue detenido y luego separado de su cargo, la única opción fue México, el camino del exilio, como muchos compatriotas.

En 1985 y en democracia, se hizo cargo nuevamente del Rectorado de la Universidad de la República, esta vez en forma interina, hasta que, convocada una nueva elección, fue electo Rector por el período 1985-1989.

Con visión clara a dar cumplimiento con los fines de la Universidad, impulsó y apoyó la concreción de establecer centros universitarios en el interior del país.

En un discurso inaugural de la Casa de Tacuarembó ilustró a la ciudadanía respecto al compromiso de la Universidad con el país y sus problemáticas:

No venimos a plantear qué hacer, sino a preguntarles a ustedes qué es lo que ustedes necesitan. Es la casa de ustedes y no de la Universidad. Será de la Universidad en la medida que la Universidad vaya penetrando dentro de ella y compartiendo la responsabilidad de sus actividades”.

Ante la sensible noticia de su fallecimiento, queremos honrar su memoria, recordando que no solo se fue un gran ciudadano, sino también para la Universidad un gran ejemplo.

La índole de los procesos que se están dando en ella augura, más allá de contingencias negativas y adversas como la que hoy nos golpea, un futuro inexorable de libertad y justicia, de progreso social y de emancipación definitiva. En la construcción de esa tarea, estarán juntos el pueblo y su Universidad”. Samuel Lichtensztejn.

Izq.: Danilo Astori, Alberto Pérez Pérez, Samuel Lichtensztejn, Ricardo Caritat y Pablo Carlevaro. (06 de julio de 1973). Colección: Aurelio González. 

              

Equipo de Asistentes Académicos

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