Un reciente artículo publicado en la revista Oral Diseases analiza cinco prácticas culturales presentes en distintos países de Sudamérica y su posible relación con el carcinoma escamocelular oral, el tipo de cáncer más frecuente de la cavidad oral.
El trabajo aborda el consumo de mate, carne cocinada a la parrilla o sobre carbón, la masticación de hoja de coca, el uso de chimó y el tabaquismo inverso.
Los autores señalan que algunas de estas prácticas podrían presentar mecanismos biológicamente vinculados al desarrollo de lesiones en la mucosa oral, como la exposición repetida a altas temperaturas, la irritación mecánica crónica, la inflamación persistente y el contacto con sustancias potencialmente cancerígenas.
En el caso del mate, la principal hipótesis se relaciona con la exposición repetida de la mucosa oral a temperaturas muy elevadas, a pesar de algunos hallazgos, la evidencia que vincula directamente el consumo de mate con el cáncer de la cavidad oral continúa siendo limitada e inconsistente. Por eso, el artículo considera que se trata de una exposición potencialmente relevante que requiere nuevas investigaciones.
Mientras que la cocción de carne sobre fuego o carbón puede generar determinados compuestos potencialmente cancerígenos, ya que la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) clasifica a la carne procesada como cancerígena para los seres humanos y a la carne roja como probablemente cancerígena. Sin embargo, esto no significa que el asado o la carne cocinada a la parrilla hayan sido clasificados específicamente como factores de riesgo para el cáncer oral.
Por su parte, la masticación de hojas de coca puede producir irritación localizada en la cavidad oral, el contacto prolongado de la hoja con determinadas zonas de la boca puede generar irritación mecánica y alteraciones localizadas de la mucosa. Se han descrito lesiones en los sitios donde se coloca el bolo de hojas de coca, e incluso se han reportado casos de cáncer oral en esas zonas, sin embargo, la hoja de coca no ha sido evaluada por la (IARC) como un carcinógeno oral específico y la evidencia epidemiológica disponible todavía es limitada.
El chimó, práctica registrada en Venezuela, es un extracto de tabaco alcalinizado y saborizado que se coloca junto a la encía y los dientes, donde se disuelve lentamente y sus componentes son absorbidos por la cavidad oral, el artículo menciona que el chimó podría favorecer la carcinogénesis oral mediante una combinación de exposición química directa, irritación de la mucosa y daño celular.
El tabaquismo inverso, práctica registrada principalmente en algunas zonas rurales y costeras de Colombia y Venezuela, implica mantener el extremo encendido del cigarrillo dentro de la boca, generando una exposición directa al calor y a los productos de la combustión del tabaco. Debido a la combinación de exposición térmica y sustancias cancerígenas provenientes del tabaco, el tabaquismo inverso presenta un respaldo científico mayor que algunas de las otras prácticas analizadas.
El artículo destaca que la evidencia científica disponible es heterogénea y, en varias de estas prácticas, todavía la información es insuficiente para establecer una relación causal con el carcinoma escamocelular oral.
Por este motivo, los autores proponen fortalecer la investigación regional para comprender mejor estas exposiciones, mejorar la evaluación del riesgo y desarrollar estrategias de prevención y detección temprana del cáncer oral adaptadas a las características culturales de Sudamérica.